John Dewey: Filósofo de la educación democrática

Por Stephen W. Gilbert
Universidad de Guadalajara

La educación centrada en el alumno. La autoexpresión. Actualizacion de capacidades. El plan de estudios integrado. La construcción del conocimiento. La agrupación heterogénea. Los grupos del estudio cooperativos. La escuela como la comunidad. La experiencia práctica. Reconocimiento de la diversidad. Maestros como asesores. El pensamiento crítico. Éstos son los palabras clave de debate educativo a la entrada al Siglo XXI, los últimos modelos de reforma escolar manejados por gurus de mejoramiento contra la oposición de la tradicional y anti-progresivo de los conservadores políticos. Atrás de su estilo contemporáneo, sin embargo, estos conceptos se derivan de un sistema de ideas vigoroso, complejo que se agruparon por primera vez y se unieron a la reforma de la educación antes del año 1900. Su defensor más conocido, John Dewey, nació hace casi 150 años. Él gastó su vida larga escribiendo incansablemente ensayos voluminosos en un estilo denso, opaco, accesible a los lectores con el entrenamiento formal en la filosofía y lógica.

A pesar de su estilo abstracto y difícil, las ideas de Dewey han mantenido a la vez una justificación para la reforma educativa y un blanco para los críticos de educación. Aquéllos que invocan su nombre y aquéllos que lo demonizan, así como muchos que atacan a sus ideas sin la minima noción de su procedencia, tendrian dificultad para explicar por qué su fantasma todavía flota encima de cualquier conversación seria sobre que hacer con las escuelas.

Durante su vida profesional entera, John Dewey que nació en 1859 y se murió en 1952, era un estudiante y maestro de filosofía. Junto con Charles Sanders Peirce y William James, él ayudó en llevar a la filosofía académica en los Estados Unidos a su madurez, levantando la materia a un estado que rivalizó los centros viejos de los pensadores principales en Europa. En 1920, recibiendo un grado honorario de la Universidad Nacional de China, Dewey se llamó un “segundo Confucius”. A la celebración de sus 90 años, Dewey insistió que él mismo se concibe como “primero, último, y todo el tiempo, comprometido con la vocación de filosofía”. Todo sus otros intereses, en la política, problemas sociales, y educación, como él dijo, era “un resultado y manifestación de mi interés principal en la filosofía.”

La filosofía de Dewey desarrolló gradualmente de su fondo en el Protestantismo evangélico que influyo la educación en los estados unidos durante su juventud. Casi todas las universidades privadas en aquel entonces eran asociados con iglesias específicas. Incluso las universidades públicas, teóricamente seculares, estaba en riesgo de perder el apoyo de legisladores si cualquiera de sus maestros pareciera promulgar ideas que no apoyaron la doctrina religiosa prevalente. Cada institución de educación superior tenía una sección de “Filosofía Moral” donde el profesor más eminente del universidad – normalmente un clérico que también era presidente de la universidad-impartió un estudio de los grandes filósofos de la tradición Occidental e interpretó cada uno por lo que se refiere a la doctrina cristiana.

Las escrituras de Charles Darwin y sus seguidores que sugirieron que la verdad sobre el mundo material alrededor de nosotros, e incluso sobre nuestras propias naturalezas, sería determinado en una mejor manera por la investigación empírica, científica, desafió a estos clérico-filósofos. Ellos enfrentaron las nuevas y difíciles preguntas. ¿Aprendemos la verdad a través de la experiencia y observación? ¿O nacemos con las ideas innatas sobre la naturaleza de Dios y nuestras almas? Las secciones de Filosofía Moral empezaron a ofrecer los cursos en “Psicología Fisiológica” donde sus profesores trataron de resolver estas preguntas. La psicología se vio entonces como un adjunto de la filosofía, una herramienta científica para descubrir las respuestas a preguntas que la filosofía había investigado desde antes del tiempo de Platón.

Aunque Dewey trabajó dentro de la tradicion religiosa para la mayoría de los primeros 10 años de su carrera como profesor en la Universidad de Michigan, varios eventos le obligaron a reconsiderar los problemas prácticos, sociales, particularmente aquéllos relacionados con la educación y la vida democrática. Él se involucró en el esfuerzo de la universidad para investigar la preparación y formación académica de maestros de las escuelas publicas de secundaria. Sus estudios lo persuadió de la necesidad de una teoría educativa basada en lo mejor que puede ofrecer las disciplinas de pedagogía, psicología, y filosofía.

El acercamiento pragmático de su esposa Alice, quien ha tenido contacto con los indigenas del oeste, y participó en la defensa de sus derechos, combinó con la última prueba de sus teorias abstractos – la experiencia de observar el desarrollo de sus propios niños. Él y Alice tenían seis niños también adoptaron a un niño italiano. Además, cuando él tenia casi 80 años , Dewey y su segunda esposa adoptaron a dos niños belgas dejados huérfano en el Segunda Guerra Mundial. Max Eastman, un alumno y amigo de Dewey, escribió, “Como un lógico, Dewey es a su mejor con un niño subiendo a una de sus piernas y otro pescando en su tintero”. La presencia constante de los niños “mantuvo presente los problemas de filosofía completamente confundido con los problemas de educación.”

Dewey se ofreció el puesto de director de la Sección de Filosofía en la Universidad de Chicago, recientemente fundada en 1894. Ya profundamente interesado en las materias de educación y empujado por su esposa de considerar las desigualdades en la sociedad y la condición de los perjudicados, Dewey llegó en Chicago a un momento cuando la ciudad se estaba definiendo por sus problemas sociales. Huelgas violentas, escándalos, exposiciones de fraude y abuso llevaron a los reformadores a buscar maneras de asimilar los inmigrantes de clase obrero domo parte de una comunidad democrática viable. Llevado por Jane Addams que pronto se hizo una amiga íntima de los Dewey, estos reformadores propusieron cambios novedosos y hasta revolucionarios de las instituciones públicas, incluso las escuelas públicas. El contacto con estos reformadores y su visión de nuevas posibilidades sociales llevó a Dewey a una nueva fe en la democracia que él dijo es “más de una forma de gobierno”; es “un modo de vivir asociado, de experiencia comunicada conjunta (conjoint communicated experience)”.

Encargado con la transformación del Departamento de Filosofía a una institución de investigación y enseñanza de primera clase, Dewey fortaleció el cuerpo docente inmediatamente y agregó los cursos en los campos de psicología y pedagogía – el último se volvió a un departamento separado también dirigido por Dewey. Él propuso que el estudio de pedagogía debe ser científica, con las oportunidades de desarrollar experimentos que prueban las hipótesis sobre enseñar; y él persuadió al presidente y los fideicomisarios de establecer un laboratorio educativo, una escuela en que los profesores y alumnos a nivel posgrado podrían probar sus teorías y podrían demostrar la validez de nuevas ideas sobre la educación.

Para Dewey, sin embargo, la escuela estaba más de un laboratorio para la investigación en la pedagogía. En Democracia y Educación (1916), su trabajo más extendido en la educación, él escribió, “la educación es el laboratorio en que las distinciones filosoficas se ponen concretas y se prueban,” y “la filosofía es la teoría de educación como una práctica deliberadamente dirigida”. Dewey concibió de la escuela del laboratorio como un experimento para probar las hipótesis que eran el base de su filosofía entera.

Para traducir sus abstracciones filosóficas en “una practica deliberadamente dirigida” en las aulas de la nueva escuela, Dewey confió en el consejo de otros, particularmente el de su esposa. Según Max Eastman, Alice Dewey tradujo las nociones abstractas de su marido a planes para acción, mientras sus propios niños y los otros estudiantes en la escuela actuaron como una restricción a las teorías poco realistas.

La Escuela Elemental Universitaria (pronto llamado “el Dewey School” o “la escuela del laboratorio”) abrió en el 1896 de enero. Seis años después, su matriculación había crecido a 140 con un personal de 23, más los ayudantes (alumnos en posgrado). Mientras algunos se pueden haber asustado por la idea de tratar a los niños como los animales del laboratorio y experimentar con su desarrollo, muchos colegas y partidarios de Dewey proporcionó alumnos y el apoyo financiero para permitir a la escuela florecer y llamar la atención nacional.

La filosofía educativa de la escuela estaba arraigada en las premisas de la filosofía y psicología de Dewey. El primero entre sus afirmaciones era la creencia de que una escuela es un microcosmo de sociedad, y que el proceso de educación es, o debe ser, simplemente una versión más controlada del proceso de crecimiento en sociedad que todos los humanos siempre han experimentado. Nosotros crecemos cuando confrontamos la necesidad para superar un obstáculo o resolver un problema para lograr algo que queremos o que necesitamos. Observamos, probamos las soluciones posibles, y aprendemos de los resultados de cada esfuerzo por interactuar con nuestros ambientes, y nunca actuamos en el aislamiento. Como seres humanos, vivimos en comunidades, y todas nuestras acciones afectan otros, así como sus acciones nos afectan.

Según Dewey y sus seguidores, la primera responsabilidad de la escuela era invitar a la curiosidad natural y la actividad del niño y dirigir éstos hacia la investigación de materias de interés. Maestros, como los padres (modelos para maestros), dan a los niños “las oportunidades apropiadas y condiciones” para aprendizaje y expresión que les lleva a la investigación y indagación extensa. Toda actividad ocurre en un contexto social de la experiencia compartido en la comunidad escolar dónde los niños reciben el estímulo y experiencia para el desarrollo social y moral. El progreso del alumno es medido por su capacidad , no de re-empaquear información , pero de demostrar su habilidad en encontrarse en nuevas situaciones inteligentemente y expresar y compartir sus experiencias.

Para Dewey, el desafío de la Escuela del Laboratorio era “descubrir en la administración, la selección de materias, los métodos de aprender, enseñar, y disciplinar. Cómo una escuela pudiera volverse una comunidad cooperativa mientras desarrollando en los individuos sus propias capacidades y satisfaciendo sus propias necesidades”. Bajo la direccion de Dewey y su equipo, desarrollaron un plan de estudios atterizado en lo que Dewey llamó “ocupaciones”. Actividades como cocinar, tejer, coser, la carpintería, y el trabajo metalúrgico llevaron a los alumnos a la investigación de los contextos históricos y sociales de tales actividades y luego al estudio de ciencia, historia, geografía, y un rango ancho de culturas humanas.

Un visitante contemporáneo describió la escuela en 1900:

Entré a la cocina. . . . Cada niño había cocinado un tercero de una taza de trigo en dos terceros de una taza de agua. Cada uno había calculado cuánta agua se necesitaría si él cocinara la mitad de una taza . . . . Un niño estaba haciendo chocolate para todos; otro estaba preparando una tabla r que muestra la proporción de agua requerida para cada uno de las varias preparaciones de trigo, avenas, y maíz que ellos habían estudiado. Aquí eran niños de siete u ocho años calculando el número de tazas de agua y cereal que se necesitarían para una familia de tres, cinco, u ocho. . . .

El maestro me dijo que ellos habían usado varios pesos y medidas hasta que ellos estuvieran familiarizados con ellos, y luego aregrlaron tablas para la referencia conveniente; y que después de que ellos habían hecho sumas por treces , cincos, sietes, etc., que ellos habian puesto en orden las tablas de multiplicar.

Muchos observadores y visitantes estaban inspirados por el entusiasmo obvio y el compromiso de los niños, pero otros, incluyendo a varios maestros en la escuela, expresaron una preocupacion sobre el dominio de los alumnos de habilidades esenciales o información. C. S. Osborn a que enseñó el matemática a los de 12-años en la escuela en 1900, escribió, “Comparado a [aquéllos en] las escuelas públicas, los niños de este grupo parecen a mí. . . más espontáneo y más rápido en entender las nuevas ideas. Pero también parecen menos hábiles en los funcionamientos mecánicos”. Con el libro de texto usado en las escuelas públicas intentó conseguir que ellos usarlo. “Los niños. . . no se interesan fácilmente, y he gastado la mayoría del tiempo persuadiéndolos que vale la pena separar el trabajo y el juego por parte del tiempo”. Semejantemente, el maestro de la historia a los de 11-años encontró que sus estudiantes eran “lamentablemente ignorante” sobre las posiciones de los estados en un mapade los estados unidos , e hizo que su grúpo estudia a la geografía política para remediar la debilidad.

Pero Dewey parecía serenamente indiferente por las dudas sobre el éxito de su escuela en las habilidades básicas. En 1896 él escribió, “es uno de los grandes errores de educación insistir que la lectura y escritura constituyen el major volumen del trabajo escolar de los primeros dos años”. Exigiendo que el lenguaje es “el resultado de actividades sociales y el medio de comunicación social,” Dewey señaló que los metodos tradicionales para enseñar la lectura no ofrecieron ningún estímulo para la expresión o comunicación.

Cuando la misma lección de lectura se da a cuarenta niños y cada uno sabe que todos los otros lo conocen, y todos saben que el maestro lo conoce, el elemento social se elimina eficazmente.

En cambio, cuando la enseñanza de leer y escribir se construye en las situaciones en que “cada uno tiene algo individual que expresar, el estímulo social es un motivo eficaz a la adquisición”. [Así es la teoría que está debajo del sistema “lenguaje entero” (whole language teaching) para enseñar la lectura y la escritura .] Dewey concedió que su sistema no puede enseñarles inicialmente a los niños a leer tan rápido como los métodos tradicionales, pero él estaba seguro que ellos “harían más progreso después cuando desarrolla el verdadero interés en el uso de una idioma.”

El Desarrollo individual y los Valores Democráticos

Los excesos de educación progresiva, y los malentendimientos de la filosofía de Dewey, saltaron en parte de la dificultad de reconciliar las dos proposiciones centrales de su teoría educativa: 1) que la educación debe promover el crecimiento y desarrollo de los capacidades de un individuo; y 2) que la educación debe reflejar y nutrir los valores de la sociedad democrática en que opera.

En general, lo que estamos aprendiendo de la psicología humana ha tendido a vindicar la mayoría de las afirmaciones de Dewey sobre el desarrollo y aprendizaje. Educadores aceptan que ese aprendizaje empieza con el envolucramiento activo del niño en la materia; que el conocimiento está construyéndose constantemente, se modifica por la experiencia, y entonces se reconstruye; y que los humanos, como seres sociales, aprenden mejor por responder a las demandas de cooperación que en el aislamiento.

La insistencia de Dewey que la educación en una democracia debe reflejar los objetivos más altos de la sociedad humana, los intereses comúnes de todos sin tomar en cuenta las diferencias de “la clase, la raza, o el territorio nacional,” ha sido mucho más difícil incorporar en la práctica:

Vale la pena mencionar que uno de los filósofos contemporaneos más conocidos hoy en dia, (por lo menos en los Estados Unidos), Richard Rorty, admita plenamente su deuda a la filosofía de John Dewey. Y la afirmación de Rorty que sería mejor para la comunidad académica dejar de hacer filosofía a favor de “tener conversaciones” es interesante considerar a la luz de la filosofía de educación de John Dewey. Que sería “tener conversaciones” en vez de hacer filosofia? Que quisieramos entender por la diferencia entre hacer filosofía y “tener una conversación?” Esas son las preguntas que nos quedan.

Fuente: http://sincronia.cucsh.udg.mx/gilbert3.htm

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